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>> ENTRY_29 // STATUS_OK // 2026-07-13

Antes de sumar algo, lo pruebo

Guardar más notas y más resúmenes no hace más inteligente a un sistema. Lo aprendí guardando de todo: lo que entra sin filtro mete ruido, y con ruido todo lo demás funciona peor.

Así que ahora, para que algo entre, tiene que pasar por un camino: ver el problema trabajando, proponer una mejora, probarla en chico, compararla con cómo estaba antes, y recién después sumarla, con la prueba anotada.

Lo que cuenta son las mejoras que se probaron y siguen funcionando. Me sirve también a mí, que tiendo a guardar todo.

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>> ENTRY_28 // STATUS_OK // 2026-07-11

Todos los agentes leen lo mismo antes de empezar

Tengo varios agentes de IA trabajando, cada uno en lo suyo, y me pasaba lo mismo que pasa en cualquier equipo: cada uno arrancaba con información distinta. Uno leía un documento viejo, otro una nota a medias, y después había que corregir cosas que nadie había hecho mal a propósito.

Ahora, antes de empezar, todos reciben el mismo resumen: qué está vigente, cómo viene el negocio, qué no se puede hacer y cuánta plata hay. Si algo cambia, el resumen se arma de nuevo y todos trabajan con lo último.

Es la reunión para ponerse de acuerdo, pero en un archivo. Con la gente todavía no sé cómo se hace ;)

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>> ENTRY_27 // STATUS_OK // 2026-07-09

Cambiar de modelo sin perder mi historia

Depender de un solo proveedor de IA tiene un costo que ya sentí: cambian un precio o cambia cómo responde el modelo, y todo mi trabajo lo siente. Y yo no quiero empezar de cero cada vez que cambio de modelo.

Entonces separamos las cosas. Lo que sé y las reglas de mi negocio están en documentos míos, aparte del modelo. Claude, GPT o DeepSeek entran, hacen su parte y se pueden cambiar. La memoria y lo aprendido se quedan conmigo.

Ahora cambiar de modelo es una decisión chica. Elijo el que conviene para lo que hay que hacer esa semana.

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>> ENTRY_26 // STATUS_OK // 2026-07-05

Pasé mi marca a una carpeta

Tenía la identidad de mi marca escrita en más de cuarenta páginas. Nadie lee cuarenta páginas antes de cada tarea, y tampoco conviene dárselas a una IA.

Las pasé a una carpeta .contexto/, con archivos cortos: qué defiendo, cómo hablo, qué límites tengo, a quién le hablo, y ejemplos. Cualquier IA la lee en un segundo antes de ponerse a trabajar. El nombre lo elegimos porque todo el mundo ya escucha que “la IA necesita tu contexto”, y nadie dice cómo dárselo.

Desde entonces ya no depende de mi humor ni de copiar instrucciones a mano. Cualquier modelo sabe de entrada con quién está trabajando.

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>> ENTRY_25 // STATUS_OK // 2026-07-02

El caso sos vos

En mi profesión hay mucho observador: analiza lo que pasa con la tecnología, opina de lo que hacen otros, dice qué deberían hacer los demás. Yo fui ese durante años, y lo hacía bien, así que sé lo cómodo que es.

Opiniones sobran. Lo que hay poco es gente que maneja un negocio todos los días con IA y lo puede mostrar, y que además no programa. Yo tengo eso: meses de trabajo con fecha, decisiones con su porqué, un sistema andando. Me faltaba mostrarlo.

Así que mi marca queda apoyada en una idea: el caso sos vos. Muestro lo que construyo y lo que decido mientras lo construyo. Es más incómodo que opinar, ya sé, y por eso lo elijo.

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>> ENTRY_24 // STATUS_OK // 2026-06-28

Limpié lo que la app le agrega a mi dictado

Yo dicto casi todo, y creía que dictar era la forma más fiel de guardar cómo hablo. Revisando transcripciones largas vi otra cosa: la app y el modelo cambian lo que dije. Deforman palabras técnicas, agregan muletillas que no uso y cierran frases que yo había dejado abiertas.

Limpiamos todo eso y nos quedamos con lo que sí es mío.

Lo mío resultó ser cómo conecto una idea con otra, cómo pongo un límite y qué ejemplos elijo. Eso es lo que vale la pena dejarle escrito a una IA.

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>> ENTRY_23 // STATUS_OK // 2026-06-25

Sin medio paso

Trabajando con IA aparecen todo el tiempo frases como “en revisión avanzada” o “estructuralmente completo”. Existen para no decir incompleto. Las leí tantas veces que les puse nombre: el medio paso.

Mi regla es sin medio paso. Algo está terminado y probado, o está incompleto, por más lindo que esté contado. Y si no se llegó, se anota qué faltó, un permiso, una herramienta, un dato, y se resuelve en la vuelta siguiente.

Prefiero que me digan que no está, porque con eso puedo decidir.

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>> ENTRY_22 // STATUS_OK // 2026-06-20

La semilla de elevación

Tengo varias cosas a la vez: un negocio, una marca personal, un equipo, la parte técnica. Probé armar algo separado para cada una, y lo único que logré fue tener más cosas para mantener.

Lo que entendí es que todas salen de la misma semilla, y la semilla la dije en voz alta en abril: no estoy haciendo todo esto para acelerar, no quiero usar esa palabra; lo estoy haciendo para elevar, y que parte de la elevación sea abrir más empresas, tener más proyectos o seguir creando productos. No quiero que los frentes que tengo hoy sean permanentes. Quiero que sean flexibles, mutables, semillas de otros nuevos.

Cuando lo de fondo está ordenado, lo que mejoro en un lado sirve en los demás. Si mejoro cómo está escrita mi marca, al otro día eso aparece en el producto de la empresa, sin que nadie lo pase a mano.

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>> ENTRY_21 // STATUS_OK // 2026-06-14

Archivé lo viejo

Con los meses se me juntaron documentos de abril, decisiones de mayo que ya cambié y notas que dicen lo contrario de lo que pienso hoy. Si le doy todo eso a una IA, lee tres versiones distintas de lo que es verdad y trabaja con las tres.

Así que limpié. Lo que vale hoy queda a la vista, y lo viejo se guarda aparte, marcado como viejo, para que nadie lo use por error.

Me quedó una forma de medir cualquier sistema, el mío incluido: cuánto tarda alguien en entender qué es verdad hoy.

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>> ENTRY_20 // STATUS_OK // 2026-06-08

Trabajar pegados

Si le dejás todo a la herramienta, terminás aprobando cosas que suenan bien y que no pensaste vos. Por eso la uso de otra forma.

Trabajamos pegados. La IA me propone algo a partir de lo que ya hice, yo le marco dónde se pasó y dónde le erró, y cada corrección queda guardada para que la próxima propuesta salga más cerca.

Así me sirve de espejo. Me muestra lo que pienso, me arma el primer borrador, y la decisión final sigue siendo mía.

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