El diario operativo se escribe solo
La documentación dependía de un paso manual: al final de cada jornada alguien tenía que aislar y registrar las decisiones. Ese alguien era yo, y yo no cierro la app; me voy a dormir con la sesión abierta y al otro día sigo. Entonces los documentos quedaban limpios y en la limpieza se perdía lo mejor, el debate que originó cada idea. Quedaba el qué, se evaporaba el porqué.
Ahora hay una capa de registro pasiva. Cada vez que una sesión termina, una rutina recolecta la conversación completa de la jornada, sin resumir ni filtrar, con las dudas abiertas y el arco tal cual pasó, y la manda a la arquitectura de conocimiento, donde queda recuperable para las sesiones que vienen.
Me saqué de encima acordarme de documentar, que era algo que igual no hacía. El sistema hereda el pensamiento completo, con su génesis y con sus divagues.