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>> ENTRY_49 // STATUS_OK // 2026-09-13

Rehice mi perfil de LinkedIn

Si hoy le preguntás a una IA quién soy, la respuesta sale igual desde tres lugares: este sitio, mi página en Ideas Aumentadas y mi perfil de LinkedIn. Eso no pasaba. El perfil era de 2024 y parecía una lista de responsabilidades, y cada sitio contaba una versión un poco distinta de lo mismo.

Lo rehice en tres vueltas con la IA, en castellano y en inglés, y lo pegué yo. De esas vueltas me quedó una regla, que es contar lo que el trabajo habilita antes que el método, y nada de predicciones a años. Orkos, donde soy gerente de marketing, está como experiencia con su enlace, para quien pregunte dónde laburo.

Después me mandé el link por WhatsApp para ver cómo llegaba. Llega con el signo del sitio al lado del dominio, y abajo una línea que dice en pocas palabras lo que hago, sistemas que trabajan a través de la IA.

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>> ENTRY_48 // STATUS_OK // 2026-09-09

El registro cambia de forma

Este sitio lo pensé en abril con una idea en la cabeza y hoy tiene otra. Nació como una consola que registraba lo que iba construyendo, y funcionó así mientras eran diez entradas; con casi cincuenta, el scroll infinito seguía por inercia. Y el pie, que me sigue gustando, con el END_OF_LOGS y el whois, tenía un problema que me señalaron varias veces: nadie entiende que haciendo clic en INITIATE_MAIL_PROTOCOL me mandás un mail.

Entonces lo reordené. La home muestra las últimas diez entradas y las anteriores viven en páginas, sin perder la numeración. Arriba hay tres accesos, el registro, los ensayos y el contacto, para que se pueda entrar por donde uno viene. Y el pie sigue siendo el mismo, con una diferencia: el protocolo ahora despliega un formulario de tres campos que dice, en castellano, que me escribas y que respondo yo.

Las dos capas del sitio quedaron más claras para mí al hacerlo. El registro es lo que hice. Los ensayos son lo que pienso. Las dos las escribo yo, y lo que cambia de una a otra es el largo del pensamiento que hay atrás.

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>> ENTRY_47 // STATUS_OK // 2026-09-05

Lo que más corrijo, ahora lo busco afuera

Tengo una rutina que sale todas las mañanas a buscar cosas que me sirvan para el trabajo: herramientas, casos, gente que resolvió algo que yo todavía no. Buscaba a partir de una lista de temas que escribí en agosto.

Le sumé algo mejor que esa lista: mis propias correcciones. Ahora, antes de salir, mira qué vine corrigiendo en los últimos treinta días. Si marqué lo mismo tres días distintos, eso se busca esa semana. La primera vez que corrió así, lo primero que buscó fue la escritura, que es lo que más vengo trabajando, y había soluciones publicadas hacía tiempo.

Sigue buscando también lo de antes, porque tampoco quiero achicarme a lo que hago: me puedo perder cosas que todavía no hago y estaría bueno enterarme de que existen.

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>> ENTRY_46 // STATUS_OK // 2026-09-04

Cuando apruebo, apruebo la idea

Me di cuenta de algo sobre cómo apruebo. Muchas veces, la mayoría, apruebo cosas en las que detecto algo que me gusta, y la aprobación no es literal: me gusta la idea, o lo que está contando, y no doy más devolución justamente porque sé que cuanto más específica es mi devolución, peor sale lo siguiente. Más profundo es el callejón donde se mete el que escribe.

Lo que yo espero después es que la frase se refresque sola cuando se junte con las demás. Y eso casi nunca pasa. Queda en su versión original, al lado de otra frase igual de corta y con el mismo ritmo, y otra, y otra, y se transforma en ese mensaje robotizado que después leo publicado con mi nombre.

Entonces cambiamos la regla del sistema: cuando digo que algo está bien, queda fija la idea y se libera la letra. Una frase aprobada puede fundirse con otra, alargarse o desaparecer si su idea quedó mejor dicha adentro de otra, y toda pieza que junta cosas aprobadas se relee entera antes de salir. A mí me deja seguir aprobando como apruebo. Al sistema le saca el candado.

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>> ENTRY_45 // STATUS_OK // 2026-09-04

La puntuación no era mía

Dicto casi todo lo que escribo. Hace meses que uso una app de voz porque es la que menos palabras me deja mal, y ya es costumbre. Hoy, mientras auditábamos cómo escribe el sistema, caí en algo que tenía delante de la cara: la puntuación de todo lo que dicto la pone la app, no la pongo yo. Los puntos, las comas, los dos puntos, las listas que yo nunca pensé como listas. Y encima me traduce el voseo a tú, y yo corrijo a mano solo donde me importa.

El problema es que el sistema había aprendido mi voz de esas transcripciones. Tenía escrito que yo hablo en frases largas encadenadas con comas, y las comas eran de la app. Así que lo que hay que conservar de cómo hablo es otra cosa: las palabras que elijo, cómo armo las oraciones, la cadencia. Los signos no.

Ya sé que suena a detalle. Para un sistema que escribe en mi nombre, era la mitad de la fuente.

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>> ENTRY_44 // STATUS_OK // 2026-08-31

Reglas que prohibían fantasmas

Revisamos todas las reglas de mi sistema con una sola pregunta: ¿cuándo pasó? Cada prohibición tenía que mostrar el caso real que la justificaba.

Varias no tenían ninguno. Prohibían cosas que nunca habían pasado, puestas por las dudas. Cuando busqué de dónde venían, venían de mí: de una inseguridad vieja, de no creérmela del todo, que el sistema fue copiando como si fuera prudencia.

Las sacamos todas. Las que tenían su caso quedaron. Y desde ahora una prohibición entra solo con su caso y su fecha. Si no hay caso, se escribe lo que sí hay que hacer.

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>> ENTRY_43 // STATUS_OK // 2026-08-24

Junté mi plan de publicaciones con el de la empresa

Esta semana junté mi plan de publicaciones con las ideas de los productos y las campañas de Ideas Aumentadas.

Lo que pienso y escribo le sirve a la empresa para decir quién es y qué ofrece. Y lo que pasa en la empresa, con los números reales y con la gente que prueba el producto, me dice si lo que pienso está bien, incluso cuando me obliga a cambiar de idea.

Si una de las dos se adelanta mucho, se nota enseguida en lo que publico.

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>> ENTRY_42 // STATUS_OK // 2026-08-21

Para arriba nivelás vos

Esta semana armé los primeros anuncios de Ideas Aumentadas, y hay un titular que me gusta tanto que lo traigo acá: la IA nivela para abajo, para arriba nivelás vos.

Me gusta porque lo veo todos los días. Hoy cualquiera saca un borrador decente, una imagen correcta, un texto que zafa. Como le pasa a todo el mundo, ya no es una ventaja. Lo que te separa del promedio sigue siendo tuyo: el gusto, la pregunta que nadie hizo, pedir más cuando lo obvio ya viene servido.

También me lo digo a mí, cada vez que me tienta aprobar algo que zafa.

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>> ENTRY_41 // STATUS_OK // 2026-08-17

Invité a los primeros usuarios de afuera

Hasta ahora la herramienta la habíamos usado nosotros, que sabemos dónde está cada botón. La prueba de verdad es cuando alguien la usa por primera vez, sin nadie al lado.

Invité a las primeras personas de afuera a probar Trama, y dejé preparado cómo medirlo de tres maneras, para ver qué hace cada una en cada paso.

Ver dónde se frena una persona vale más que cualquier cosa que yo suponga. Seguro aparece algo que no tenía previsto.

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>> ENTRY_40 // STATUS_OK // 2026-08-13

Cómo quiero contar lo que hago

Cuando contás qué hace un sistema así, lo más fácil es hablar de problemas resueltos y de minutos ahorrados. A mí eso me achata el mensaje, y lo vengo diciendo hace meses: no estoy tratando de convencer a nadie de usar IA, ni de que con contexto contesta mejor. Eso ya se sabe.

Lo que quiero contar es lo otro. Con lo que sabés bien escrito podés encarar cosas que antes no entraban en tu tiempo ni en tu equipo: la campaña que nunca llegabas a hacer, la pregunta que pedía meses, el producto que no sabías construir.

Lo dejé como regla para todo lo que publico.

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